No es novedad decir que la sociedad, la economía y la tecnología evolucionan a un ritmo trepidante y que puede resultar difícil no perder el hilo si no estamos bien informados. Evidentemente, todos estos cambios tienen un efecto directo en nuestras actividades diarias y, por tanto, a nuestra vida laboral.

En este contexto, y con el objetivo de conocer las novedades que nos rodean, aprovechar al máximo las oportunidades que se nos van ofreciendo y evitar los riesgos que puedan presentarse, es imprescindible que las personas nos vayamos formando a lo largo de la vida. Especialmente en el ámbito laboral.

A través de la formación continua, las personas podemos ir enriqueciendo nuestras capacidades y aptitudes pudiendo, así, desarrollar mejor las responsabilidades y sentirnos más realizados: satisfechos por un progreso personal sin punto final.

Si nos centramos en el ámbito laboral, la formación continua permite perfeccionar y actualizar la práctica los conocimientos que a menudo adquieren en formaciones reglamentadas a universidades y centros de formación superior. El resultado, es tener trabajadores que no sólo están mejor capacitados, sino que están más motivados e integrados a la organización y participan en la creación de un ambiente de trabajo favorable. Una de las vías importantes para conseguir la cualificación profesional en el ámbito laboral son los CERTIFICADOS DE PROFESIONALIDAD, instrumento de validación de la formación profesional laboral. Estos certificados sólo pueden ser impartidos por entidades debidamente acreditadas / autorizadas por la administración pública competente y se pueden impartir tanto en modalidad presencial como teleformación.

Finalmente, la formación continuada es ideal tanto para personas trabajadoras como para aquellas personas desempleadas que quieren optar a algún trabajo. Esta última situación, es la que más ha crecido en los últimos años, debido a la crisis que ha dejado a miles de personas en la calle.